


Silvina y Patricio se conocieron en un asalto.
Tranquilos que no estamos hablando de una banda criminal sino de los asaltos que se hacían cuando éramos chicos bajo la premisa de que los chicos llevaban algo para tomar y las chicas algo salado.
Ese día, de la mano de un verdad-consecuencia, Patricio eligió la segunda opción y, ¿qué le tocó? Darse un pico con una chica que no conocía: Silvina. Ese fue su primer beso. Lo que nunca se imaginaron era que 14 años después se darían el segundo.
Cuando él nos escribió para regalarle algo a ella por su 3er aniversario de casados nos contó esta anécdota y no nos pareció menor, por eso quisimos armar una propuesta en base a esto y a Patricio le encantó.
Reversionando este clásico juego que hizo que se conocieran, pensamos en un verdad consecuencia pero, como ya son adultos, lo hicimos un poco subido de tono.
Se trató de una caja que al abrirla tenía un mazo de cartas muy particular: 20 para confesar verdades y 20 consecuencias jugadas. Complementamos con un par de elementos para que algunas de estas últimas sean más divertidas.
Les íbamos a mandar un mail para preguntarles si el regalo les había gustado pero no quisimos interrumpirlos. Esperamos que lo estén disfrutando
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